La espiritualidad de comunión nos recuerda que debemos regresar a considerar la Iglesia como un cuerpo, el cuerpo de Cristo, en donde todos los bautizados son necesarios; todos los bautizados deben ser miembros activos; donde hay diversos carismas y ministerios, y ejercen diversas funciones, todo ello para edificar el cuerpo de Cristo y, sobre todo, para hacerlo presente entre nosotros. Gratuitamente hemos recibido de Dios dones, carismas y talentos, gratuitamente debemos dar, sin arrogancia y sin buscar honores.
Este subsidio busca guiar y acompañar los procesos espirituales de los jóvenes coordinadores de los grupos, movimientos y acciones juveniles de nuestra diócesis.